Volvimos a subir a la terraza a desayunar, pero esta vez en mitad de la medina, desde donde se podían ver los tejados de los demás edificios. Qué normal se hacía ver ese tipo de edificaciones y que raro se hace al recordarlas de nuevo… Nostalgia? Igual un poco. Era el 2 de Octubre de 2008 y había que regresar a casa. Durante el desayuno volvimos a ser atacados por otro par de gaviotas colgadas… casi nos picotean la cabeza, que susto nos dieron las condenadas. El regreso a Marrakech ocurrió sin incidentes, salvo un par de equivocaciones en las direcciones una vez en Marrakech, no tuvimos nada más. El coche, el Dacia Logan había aguantado a las mil maravillas, chapou! Avión y pá’casa.
El avión salió con media hora de adelanto... supongo que porque el pasaje estaba completo... que por mucho que sea Easy Jet... bueno, a nosotros nos vino mejor, porque llegamos a Madrid práctiamente a media noche.
Ahora nos acordamos de la lluvia en Ouzoud, el miedo del Alto Atlas, la alegría del desierto... en fin, es una pena que se acabe tan pronto todo… un viaje fascinante, divertido, nervioso, peligroso pero sobre todo intenso. Uno de los mejores viajes de nuestras vidas.
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